Testimonio de mujer con Asperger y Terapia Magnética Craneal.

TESTIMONIO DE UNA ASPI CON TERAPIA MAGNÉTICA TRANSCRANEAL

Soy una mujer adulta: con Síndrome de Asperger. Muchos de los rasgos, de esta condición, me parecen una ventaja, otros quisiera no tenerlos como el esfuerzo para; organizarme, tomar decisiones pensadas, y regular mis emociones.  Son comunes; la ansiedad, problemas de sueño, y olvidar y perder cosas. Me cuesta trabajo entender las intenciones y estados mentales de las otras personas, y también ver el “panorama emocional completo”. Veo los detalles, y me cuesta trabajo “atar cabitos”, para comprender mejor las cosas y situaciones.

Me hicieron una evaluación especializada. El electroencefalograma, detectó algunas áreas de mi cerebro “dormidas”, precisamente las relacionadas con la inteligencia social, y regulación de emociones.   Se evidenció el estado de ansiedad constante.

Después de esta y otras evaluaciones, inicié la terapia con Estimulo Magnético Cerebral (EMT), en la Clínica del Cerebro. Se me explicó que es una terapia experimental. Entonces se desataron una serie de eventos positivos que no esperaba que ocurrieran tan rápidamente:

El primer día… ¡pude concentrarme mejor! Mi trabajo fue más fácil. Terminé muchas más tareas, sin agotarme (lo común). Me sentí mucho menos ansiosa; y por lo tanto, mucho más tolerante a la frustración, o a las dificultades del día.

A media mañana fui capaz de identificar y expresar un sentimiento fuerte que tenía atorado y reprimido. Después de compartirlo con una persona de mi confianza me sentí aliviada y ligera,  al fin descargue la carga que me tenía inmovilizada.

Sorprendentemente; no sentí el hambre que normalmente me da a media mañana, y no tuve la necesidad de comer, como siempre lo hago. A mediodía,  comí una cantidad razonable y me sentí satisfecha más pronto. Normalmente tengo mucha mas hambre, y necesito mas comida para sentirme satisfecha. Creo que muchas veces, me alimento por ansiedad, y al no sentirme ansiosa no necesité comer mas. Después dormí una siesta reparadora, como no había hecho en años. Un sueño profundo y efectivo.

La tarde fue tranquila y me sentí contenta, como me sentía cuando era mas joven, y con menos problemas. En la noche, a la hora de dormir, no estaba absolutamente agotada como siempre llego a la cama. Creo que la siesta de la tarde, me descanso tanto que no me dio sueño a la hora de siempre, pero una vez conciliado el sueño, dormí tranquilamente. Desperté descansada y sin el dolor de articulaciones que tengo usualmente.

El segundo los cambios positivos se reforzaron, otra vez pude trabajar y ser mas eficiente; además de no sentirme cansada. Llevo mucho tiempo, con un dolor de hombros que me impide mover el brazo, y cargar objetos y me dolió muchísimo menos. Otra vez me sentí contenta, tranquila, y con mas energía. Comencé a sentir como si antes mi cerebro hubiera estado “oxidado” y ahora… ¡ya no lo estaba! ... funcionando mejor, y con menos esfuerzo. Es decir; me costó menos trabajo pensar. Esa noche dormí bastante bien, otra vez descansé, con menos horas de sueño para sentirme descansada. Amanecí con menos dolor de hombros  y además noté que mi abdomen estaba desinflamado. Los beneficios continúan.

Estoy muy satisfecha con los resultados y convencida que quiero terminar el tratamiento, pues si estos son los resultados iniciales, me imagino que después de un mes, el resultado será sorprendente.


Me siento agradecida y afortunada por poder tener este tratamiento.

R.M. 45 años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario