miércoles, 25 de octubre de 2017

Síndrome de Estrés Post Traumático.

Lo primero a considerar es; el estrés postraumático (EP) es una enfermedad: real. Todos sabemos que la mente tiene un poder sobre el organismo, es decir; lo que pensamos, o sentimos, (real o imaginario), altera nuestras funciones corporales.


Una de las reacciones mejor estudiadas, es el estado de “luchar o huir”, mediada por el sistema nervioso autónomo. En una situación de estrés, experimentamos cambios; se dilatan las pupilas, comenzamos a sudar frío, se seca la boca, se aceleran el corazón, y la respiración. Hay un aumento de la adrenalina (entre otras hormonas), se incrementa la liberación de glucosa desde el hígado al torrente sanguíneo, proporcionando así; energía para mover las extremidades en cuestión de segundos (huir o atacar). Hay disminución de la actividad digestiva, a fin de que se concentre toda la energía en la huida, o para hacer frente al problema. Todos estos mecanismos, los ha diseñado el organismo, a lo largo de la evolución de una manera tan perfecta, que es posible salir de una situación estresante o peligrosa y conseguir con ello la sobrevivencia.

Lo que mencionamos arriba es la reacción aguda, pero y; ¿Qué pasa con el estrés crónico? Sabemos que en el estrés postraumático, el cerebro vive y repite la situación estresante; una y otra vez: minando paulatinamente la salud. A menos que… se interrumpa este círculo vicioso.

El EP es el resultado de vivir eventos como; la guerra, terremotos, huracanes, violaciones, abusos físicos, un accidente grave, o lo que empieza a ser más común cada día; la violencia de un ataque terrorista, o ajuste de cuentas entre bandas rivales.

El EP es la sensación de temor, terror, desesperanza, y estrés;  luego de pasado el peligro. No todas las personas, que han vivido esta experiencia lo presentan.

Quienes si presentan el EP, han adquirido una enfermedad crónica pero curable, que afecta su vida, y de la de la gente que le rodea.

Los síntomas pueden ser: Explosiones de ira, dificultad para dormir o pesadillas, sentimiento de soledad; preocupación, culpa o tristeza. Cambios negativos en las creencias. La persona puede estar siempre en estado de hiperalerta, con ello nerviosa, siempre alerta y a la defensiva. 
Los síntomas pueden empezar inmediatamente y permanecer, o pueden aparecer como síntomas “nuevos” y más serios, meses o hasta años más tarde.

No hay edad para presentar el EP ya que los niños, pueden padecerlo.

El tratamiento: la terapia de conversación, donde el episodio se repite tantas veces y de diversa manera que deja de afectar. Las medicinas antidepresivas pueden ser útiles o una combinación de ambos.
El Estímulo Magnético Transcraneal (EMC en nuestras clínicas) ha emergido como una gran terapia parra estrés postraumático. Inicialmente se desarrolló en la medicina militar como opción no medicamentosa. 
En Clínica del Cerebro hemos tenido y manejado casos con mucho éxito.

Dr. Guillermo van Wielink
Neurólogo  

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